La ansiedad y la sobreprotección suelen evitar que los niños sean autosuficientes y desarrollen su autoestima. Descubre aquí por qué es importante que a veces los dejes explorar el mundo por su cuenta.
"Ya lo vas entender cuando seas padre" es la típica frase que los niños escuchan cuando los adultos les prohíben ciertas cosas. Y, mal que les pese, hay mucho de cierto en eso. Recién al asumir la paternidad se comprende realmente el porqué de los horarios, los llamados y las limitaciones que generan tanto enojo y fastidio.
La ansiedad es una respuesta emocional que sufrimos de manera frecuente en las distintas etapas de nuestros hijos: desde bebés hasta adolescentes, tenemos un sinfín de preocupaciones que muchas veces terminan limitando su independencia y libertad. Durante los primeros años, la incertidumbre puede depositarse en la persona que está cuidando a nuestro pequeño: ¿le estará prestando suficiente atención?, ¿responderá a todas sus necesidades?, ¿estará el niño extrañando o sufriendo? son preguntas típicas, especialmente cuando aquél aún no puede hablar.
Luego, la ansiedad pasa por las responsabilidades que debe asumir un hijo por su cuenta: ¿tiene la edad suficiente para ir al cine con amigos?, ¿podrá viajar en autobús sin perderse o meterse en problemas?, ¿no es demasiado pequeño para manejar Internet? son los miedos que empiezan a surgir durante la edad escolar.
Si bien es entendible que los padres atraviesen estas etapas con incertidumbres acerca de cómo actuar ?especialmente cuando se trata de los hijos mayores-, lo cierto es que muchas veces estos miedos son transmitidos a los pequeños, quienes a la larga pueden experimentar dificultades para resolver ciertas situaciones por su cuenta.
La sobreprotección implica que los niños no puedan explorar el mundo por sí mismos, dependiendo siempre de la intervención de sus padres. Una encuesta realizada recientemente en Inglaterra arrojó como resultado que dos de cada cinco chicos anhelan pasar más tiempo al aire libre, pero son los adultos quienes les niegan esta actividad.
En muchos casos la obsesión se traslada a los pequeños, derivando en estrés y trastornos de ansiedad. A esto hay que sumarle un retraso en su crecimiento y dificultades para madurar y convertirse en personas independientes y productivas.
Aun sabiendo que este tipo de miedos los perjudica, ¿no sabes cómo hacer para dejarlos que exploren el mundo por su cuenta? Ten en cuenta estos consejos:
- Prepárate a ti mismo: Antes de pensar si están lo suficientemente preparados para dar sus primeros pasos, sería interesante analizar qué tan listo estas tú como padre y qué es lo que quieres para ellos.
- Reflexiona sobre tus temores: Si la intención es que se desarrollen como personas libres, autosufientes y con autoestima, debes dejar de imaginar siempre los peores escenarios y acompañarlos en su crecimiento, construyendo una relación de mayor entendimiento y confianza.
- No te castigues por los errores: La paternidad es un aprendizaje constante. En este camino probablemente cometas varios errores, lo importante es saber que estás poniendo lo mejor de ti. Procura no castigarte y tener la cabeza abierta para aprender de las malas decisiones.
- Comienza con pequeños pasos: Empodera a tus hijos de a poco y así irán ganando confianza mutua. Es importante que hablen sobre cada nuevo desafío y que tú como padre los prepares para estos: por ejemplo, antes de que tomen solos el autobús sería bueno que viajen juntos y comenten el recorrido.
- Dialoguen sobre esta experiencia: Los pequeños deben saber que la confianza es algo que se construye a diario y que cumplir las reglas les dará mayor libertad. Hablar sobre cómo ha sido el día de cada uno y ser compañeros en ello los ayudará a calmar la ansiedad.
Y tú, ¿cómo haces para no sobreproteger a tu hijo? Comparte con nosotros tu experiencia.